George H. Mulholland nació en la húmedad y gris del Reino Unido y escapó a Barcelona con su familia en 2001.
Armado con acrílicos, madera y una sana indiferencia por ir a lo seguro, ha estado creando arte que se niega a comportarse bien desde entonces.
Soñador de toda la vida, su inspiración proviene de todos los ámbitos de la vida: momentos fugaces, los rincones más extraños de la memoria y alguna que otra experiencia surrealista y psicodélica.
¿Realismo? A veces. ¿Surrealismo? Cuando le apetece. ¿Color? Siempre.
Su obra no se queda quieta en un rincón; te invita a acercarte, te invita a una copa y te asegura que cuestiones tus decisiones vitales antes de que acabe la noche.